Un día me desperté sintiéndome un poco extraño
Fui directo al baño
Con la intención de lavarme la cara
Fue tan grande mi impresión
Al verme el rostro al espejo
Y pasé un susto bien bello
que hasta ahora no olvido.
En las orillas del ojo izquierdo
Tenía un orzuelo bien chimbo
era hasta medio amarillo
y no hablaba de vaina.
no supe como safarme
de ese engendro demoníaco
me eché hasta una vaina de amoníaco
y cada vez parecía mas grande.
a petición de mi madre
fui a verme con un brujo
el bicho me baño en cartujo
y no sirvió de un coño e madre.
la vaina iba creciendo
como una infame infección
ya parecía un corazón
de tamaño exorbitante.
ya estaba tan acostumbrao
que la vaina ni me dolía
y casi hasta me gustaba
como se me veía el coño e madre.
los panas de la universidad
me habían montado un mambo
que si triplete
que si Quasimodo
no me importaba
de todos modos
la magalis aún me amaba.
Y así de lo mas normal
Vivo mi día a día
No me importa lo que me digan
De mi repentino tercer ojo
Porque aquí de pana y todo
Creo que ya no se me quita.
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